Lo que aprendimos al probar por toda Europa el primer prototipo de Pictomix sobre Ulises
Una historia de 13 metros de longitud, un cíclope, un barco y ningún texto convencional: el primer prototipo de Pictomix viajó por centros penitenciarios, aulas de idiomas y programas de inclusión para descubrir cómo las personas adultas interpretan imágenes de manera colectiva.
Una historia que se despliega por toda la sala
¿Qué ocurre cuando un libro es tan largo que el grupo tiene que ir añadiendo mesas a medida que lo despliega? Esta fue una de las primeras reacciones ante el prototipo de Pictomix basado en Ulises y el cíclope. Diseñada como un libro en formato leporello —plegado en acordeón—, la narración visual transforma el antiguo mito en un fresco continuo compuesto principalmente por pictogramas.
El prototipo forma parte de Pictomix, un proyecto Erasmus+ que desarrolla recursos accesibles de narración visual para personas adultas que pueden tener competencias limitadas de lectoescritura, estar aprendiendo una nueva lengua o presentar necesidades específicas de comunicación y accesibilidad. En lugar de esperar a que el recurso estuviera terminado, el partenariado decidió probarlo desde una fase temprana. Queríamos comprender no solo si gustaba a las personas participantes, sino también cómo construían significado a partir de él.
Probar la misma historia en contextos muy diferentes
- Entre enero y mayo de 2026, las cinco organizaciones socias de Pictomix trabajaron con el prototipo. Las actividades documentadas representan al menos 13 sesiones y 68 participaciones de estudiantes, además de un grupo adicional cuyo número de participantes todavía debe confirmarse. Los contextos y perfiles se eligieron deliberadamente para que fueran diversos:
- clases de inglés y neerlandés de nivel inicial y mixto en centros penitenciarios belgas;
- personas adultas solicitantes de asilo, con un nivel oral emergente de francés y poca o ninguna experiencia de lectura y escritura;
- personas adultas sordas con trayectorias educativas y niveles de lengua de signos italiana muy diversos;
- estudiantes migrantes con un nivel inferior a A1 que trabajaban la comprensión visual;
- un grupo multilingüe de inclusión en el que se utilizaban árabe, bambara, pastún, soninké, ucraniano y turco.
Algunas personas participantes ya conocían la mitología griega, pero la mayoría no. Algunas estaban familiarizadas con las historias ilustradas, mientras que otras consideraban que un «libro de verdad» debía estar formado principalmente por texto escrito. Esta diversidad no supuso un obstáculo para la evaluación; fue precisamente lo que hizo que resultara tan útil probar el prototipo.
La curiosidad fue lo primero
En las distintas sesiones, el formato inusual despertó una curiosidad inmediata. En el Istituto dei Sordi di Torino, las personas participantes se sorprendieron ante «un libro tan largo». En el taller de Langues Plurielles, el grupo disfrutó desplegando el fresco y extendiéndolo sobre una fila cada vez más larga de mesas del aula. Una de las personas participantes comparó la secuencia de imágenes en blanco y negro con el cine.
La historia también provocó reacciones emocionales. En una de las clases de un centro penitenciario, un estudiante dejó escapar una exclamación de sorpresa cuando el cíclope se comió a dos de los compañeros de Ulises. En otros contextos, las personas participantes se rieron con el humor visual o quisieron volver a observar el objeto, fotografiarlo y examinar el resumen compacto de la contraportada.
Lo más importante fue que las imágenes ayudaron al alumnado a recordar la secuencia y a intentar volver a contar la historia. Las personas con mayor competencia oral solían comenzar la narración, mientras que las demás contribuían con palabras, gestos, signos o ideas expresadas en diferentes lenguas. El fresco se convirtió en una superficie compartida para negociar el significado: ¿Qué está ocurriendo aquí? ¿Qué podría pasar después? ¿Estamos todos de acuerdo?
Un pictograma no es un lenguaje universal
Las pruebas también cuestionaron una de las suposiciones más fáciles de hacer sobre la comunicación visual: las imágenes no se explican por sí solas de la misma manera para todo el mundo. Las cinco organizaciones socias consideraron que tanto la longitud de la historia como el nivel lingüístico A1 propuesto eran, en términos generales, adecuados. Sin embargo, solo tres de las cinco organizaciones consideraron que los pictogramas resultaban sistemáticamente fáciles de entender para su alumnado.
Los elementos concretos, como el barco, las ovejas o la comida, solían reconocerse rápidamente. En cambio, las ideas abstractas, las emociones y las convenciones procedentes del lenguaje del cómic requerían más apoyo. Las huellas, los destellos alrededor de una espada, la escena en la que el cíclope se come a dos compañeros y el momento en que palpa las ovejas mientras salen de la cueva fueron algunos de los pasajes que presentaron más dificultades. Incluso los signos de puntuación o las expresiones faciales pueden depender de conocimientos culturales que no todas las personas lectoras comparten.
Esto no significa que los pictogramas no funcionaran. Significa que la alfabetización visual, al igual que la alfabetización escrita, se aprende y requiere mediación. Los gestos, la mímica, la dramatización, el debate entre iguales y las reformulaciones orales sencillas fueron, con frecuencia, los recursos que transformaron una imagen ambigua en una parte significativa de la historia.
La persona facilitadora forma parte del recurso
La conclusión más clara fue que el leporello funciona mejor como una herramienta educativa flexible que como un objeto que se explica por sí mismo. Los talleres más exitosos prepararon al alumnado antes de pedirle que volviera a contar el mito completo. Las personas facilitadoras introdujeron una pequeña cantidad de vocabulario, mostraron mapas o imágenes de Grecia, hablaron sobre héroes de las culturas de las propias personas participantes o comenzaron explorando qué son un pictograma y una historia.
Los diferentes niveles requerían expectativas distintas. Las personas completamente principiantes podían participar mediante gestos, palabras aisladas y decisiones colectivas. El alumnado de nivel A1 podía construir frases breves. Las personas con un nivel más avanzado podían enriquecer la narración, escribir su propia versión o imaginar qué le sucedió después a Ulises. En uno de los talleres, el fresco dio lugar a una segunda sesión dedicada a la grabación de voces, la prosodia, los efectos sonoros y la creación de un vídeo colectivo.
El prototipo no sirvió únicamente para comprobar si el alumnado comprendía una historia. También nos ayudó a observar cuáles son las condiciones necesarias para que la narración visual sea verdaderamente inclusiva.
Cómo cambiarán las pruebas el proyecto Pictomix
La evaluación solo resulta útil si modifica lo que se desarrolla a continuación. El partenariado ha identificado una primera serie de mejoras prácticas para la historia de Ulises y para los demás frescos de Pictomix que se encuentran actualmente en desarrollo:
- revisar los pictogramas y las escenas que provocaron malentendidos de manera recurrente;
- hacer más clara la relación entre el fresco, el cuadernillo y los materiales de actividades;
- ofrecer orientaciones breves para las personas facilitadoras, adaptadas a talleres de diferentes duraciones;
- crear tarjetas de vocabulario e imágenes que el alumnado pueda volver a ordenar;
- separar las preguntas sobre la comprensión general de las preguntas más detalladas;
- desarrollar audios, tarjetas didácticas, juegos de memoria y actividades de reconstrucción narrativa;
- ofrecer itinerarios diferenciados para alumnado de nivel inferior a A1, de nivel A1 y de niveles más avanzados.
- La identidad gráfica en blanco y negro continuará siendo una parte importante del proyecto. Varias personas educadoras consideraron que su sencillez dejaba espacio para la imaginación y la interpretación personal. Al mismo tiempo, el partenariado valorará si el color podría utilizarse de manera selectiva como un apoyo opcional para facilitar la comprensión o la orientación.
Construir mediante la observación, no mediante suposiciones
Pictomix está creando recursos dirigidos a públicos muy diversos. Por ello, la cocreación y la realización de pruebas son fundamentales. Un símbolo que puede parecer evidente para una persona diseñadora puede resultar completamente opaco para un estudiante. Un mito europeo muy conocido puede ser totalmente nuevo para un grupo y, aun así, permitir establecer conexiones con guerreros, héroes y leyendas de otras culturas. Una persona que no puede volver a contar la historia mediante frases convencionales puede, sin embargo, comprenderla profundamente y expresar esa comprensión a través de gestos, signos, sonidos u otra lengua.
El prototipo de Ulises proporcionó al partenariado mucho más que una lista de correcciones. Mostró el potencial de una larga narración visual para crear una comunidad temporal alrededor de una historia. Las personas señalaron, hicieron preguntas, discreparon, se rieron, se ayudaron unas a otras y construyeron el significado de manera gradual y colectiva.
Esta primera fase de pruebas está sirviendo ahora de base para el desarrollo de los próximos frescos de Pictomix y de los recursos educativos que los acompañarán. Seguiremos documentando este proceso a medida que el proyecto avance desde el prototipo hasta convertirse en una colección completa y accesible.
