La importancia de los relatos mitológicos

Facilitar el descubrimiento de los mitos y leyendas europeos y promover el debate en torno a estas historias icónicas implica tomar decisiones no solo a partir de un conjunto extremadamente rico de relatos fundacionales, sino también entre la multitud de narraciones que se han creado a partir de ellos.

Presentes en todas las culturas, los mitos y las leyendas tienen un gran poder evocador. Al pertenecer a la tradición oral, trascienden la dicotomía entre lo oral y lo escrito y forman parte de una práctica compartida universalmente. Por ello, podemos asumir que nadie se siente completamente perdido ante un mito desconocido. También resultan fascinantes porque nos permiten explorar el concepto de narración: su estructura, sus personajes, su narrador o narradores y, con ello, cuestiones como la perspectiva, la temporalidad y cómo todo ello influye en el significado. De hecho, una misma historia puede contarse de muchas maneras diferentes.

En el contexto del aprendizaje de una lengua extranjera, los relatos mitológicos resultan aún más interesantes, ya que la enseñanza dirigida a personas adultas y jóvenes adultas no recurre lo suficiente a la narración de historias. Sin embargo, si lo pensamos bien, pasamos el tiempo contando historias: acontecimientos, cuentos, anécdotas. Los procesos migratorios y las trayectorias profesionales son historias; los descubrimientos, las sorpresas y las experiencias, tanto agradables como difíciles, que acompañan la llegada a un nuevo país también son historias; incluso las personas que conocemos allí son, en sí mismas, historias.

Por eso, es fundamental saber cómo contarlas.

Los mitos, con la aparente sencillez de su narración, nos invitan a buscar la complejidad, a preguntarnos por qué las heroínas y los héroes actuaron como lo hicieron y a explorar qué revela el mito más allá de la acción. Los leporellos de Pictomix, con sus ilustraciones, nos animan precisamente a ello.

¿Pero qué mito elegir?

El mito de Teseo y el Minotauro resulta especialmente impactante. Sin duda, esto se debe al laberinto, donde cualquiera que entra queda perdido para siempre, y a la figura trágica, abandonada y monstruosa del Minotauro. Pero seguramente también se debe a que la salvación llega a través de un simple hilo. Un gesto de ingenio que Ariadna, enamorada, se arriesgó a pedir a Dédalo, el arquitecto; un hilo que se atrevió a sostener en la entrada del laberinto.

Sin embargo, los relatos de este mito suelen centrarse en Teseo, el héroe independiente y valiente. Como ocurre en la narración de muchos mitos antiguos, el héroe ocupa el lugar central.

Como señala Murielle Szac, «las historias de dioses y héroes nos han llegado únicamente desde una mirada masculina»1. En efecto, estos relatos, que en un principio se transmitían de forma oral, fueron contados por hombres, antiguos aedos que los hicieron suyos reinventando partes de ellos, mientras que las mujeres no desempeñaban ese papel. Pero tampoco encontramos mujeres, más adelante, entre los poetas y dramaturgos que transmitieron estos mitos antiguos.

Adentrarse en la mitología griega parece, en gran medida, entrar en un mundo dominado por los hombres. Y, sin embargo, estos relatos hablan de mucho más que de héroes y batallas. Son precisamente esas historias las que recordamos, porque son las narraciones dominantes de los mitos que permanecen en nuestra memoria.

El mundo está cambiando; hoy, el contexto en el que los mitos circulan y se leen también ha cambiado. Estamos mirando la mitología con nuevos ojos, y esa mirada permite comprender que las mujeres en la mitología griega no desempeñan un papel secundario.

Por ello, hemos elegido seguir un recorrido vital diferente al de Teseo, con otro punto de partida, otras aspiraciones y preguntas, y otras decisiones; porque, en el fondo, de eso tratan los relatos mitológicos. «Los mitos nacieron para ofrecer una explicación a lo inexplicable, para contemplar aquello que a la mente le cuesta imaginar, para preguntarse por las fuerzas que actúan en nuestro interior y para expresar aquello que sostiene nuestra humanidad»2.

Este leporello dedicado a este relato mítico seguirá, por tanto, a Ariadna, una mujer fuerte y poderosa.

El hilo de Ariadna

Y es a Ariadna y a su hilo a quienes también nosotras hemos seguido. Ese hilo es el que permite avanzar sin perderse por completo, el hilo que entrelaza la vida y la muerte, el que teje la vida.

Sin ese hilo, Teseo, vencedor del Minotauro, habría muerto, perdido en la tumba que es el laberinto. Seguirlo lo devuelve a la vida.

En el otro extremo, Ariadna lo sostiene, esperando el regreso de su amado. Ariadna, que con sus actos traiciona a su padre. Una Ariadna apasionada, valiente y decidida.

Si Ariadna traiciona, abandona su isla querida y elige el exilio para seguir al hombre que ama, con quien ha sellado un pacto, esa traición le permite conquistar su libertad.

Más tarde, fue abandonada sola en la isla de Naxos, donde había atracado el barco de Teseo cuando ella, enferma tras la tormenta, necesitó descansar. Poco importa por qué Teseo zarpó sin ella. Ella lo amó, pero sería sin él, en esa isla, donde construiría su vida. Y es también allí, en nuestro leporello, en nuestra historia, donde décadas después vuelve a recorrer el hilo de su memoria para relatar su decisión y su historia de valentía.

Porque la verdadera heroína de este episodio es, sin duda, ella. Sin Ariadna, Teseo, el futuro rey de Atenas, habría muerto en Creta.

Lecturas complementarias

SZAC, Murielle. L’Odyssée des femmes. Paris : Editions de l’Iconoclaste, 2023, 295 p.
Collectif des Jaseuses. Brouillon pour une encyclopédie féministe des mythes. Donnemarie-Dontilly : Editions Ixe, 2023, 280 p.
OVIDIO. Metamorfosis, Libro VIII, Arles : Actes Sud, 700 p.
GIDE, André. Teseo. París : Gallimard, 1946, 132 p.

Para escuchar

Arqtemis, «Mitologías I: la mujer en la mitología indoeuropea», 2 de julio de 2019.
https://www.radiofrance.fr/franceculture/podcasts/le-book-club/la-place-des-femmes-dans-les-mythes-7001419

Ilustraciones

  1. Fotografía digital de un laberinto tallado en un pilar del pórtico de la catedral de Lucca, en la Toscana, Italia, recortada. La inscripción que se ha eliminado en el recorte está en latín y dice: “HIC QUEM CRETICUS EDIT. DAEDALUS EST LABERINTHUS. DE QUO NULLUS VADERE. QUIVIT QUI FUIT INTUS. NI THESEUS GRATIS ADRIANE. STAMINE JUTUS”, es decir: “Este es el laberinto construido por Dédalo de Creta; todos los que entraron en él se perdieron, excepto Teseo, gracias al hilo de Ariadna”.
    Fuente: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Duomo_Lucca_cathedrale_Lucques_labyrinthe.jpg
    ↩︎
  2. Retrato de Ariadna, hija de Minos.
    Fuente: https://gallica.bnf.fr/ark:/12148/btv1b10335695c?rk=42918;4
    ↩︎